lunes, 17 de febrero de 2014

Cuento corto: por ADRIANA SILVA

El tiempo y la felicidad

Todo cambia, nada es estático, la vida da tantas vueltas, eso pensaba ella sentada en el banco de la plaza principal de su pueblo, hacía años que no iba, pero recordaba la última vez que estuvo allí, en donde había hecho grandes amigos, los cuales hoy ya no estaban, recordaba incluso aquel llamado amor de verano, que nunca más volvió por esas tierras.

Ahora era todo diferente, recordaba las caminatas por la vera del rio, con sus primos, de los cuales estaban la mayoría con sus respectivas familias, o iniciando sus carreras profesionales.

De apoco sentía que se iba apagando la esencia de permanecer allí, incluso viajar sola, sin su familia, sentía el mismo aburrimiento que sentía en su hogar que estaba a más de dos mil kilómetros de distancia.

Este viaje ayudaría a aclarar varias ideas, pero sucedió todo lo contrario, en un momento sus sentimientos se pusieron tan contradictorios que no sabía para donde ir… simplemente quería ser feliz, aunque no sabía muy bien el concepto de la felicidad por lo que busco en el diccionario:

*FELICIDAD:La felicidad es un estado emocional que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas .Se define como una condición interna de satisfacción y alegría que ayuda a muchas personas”.

A esta definición no la llego a entender; porque si bien había alcanzado su meta, y se proponía conquistar nuevos horizontes, no entendía porque ese dolor en su pecho, ¿Qué le faltaba para ser feliz?...

Quizás el motivo era que su corazón estaba divido en dos personas y a ninguna les quería hacer daño, o quizás el miedo a lo desconocido, a no arriesgar por el que dirán... y así paso sus vacaciones y retorno a su hogar, que diferente era todo, que tristeza generaba el querer cambiar esa situación, cuanto hubiera dado por volver al pasado y remediar cada uno de los errores que cometió, como buscar en un barril sin fondo aquel  estado pleno, en donde por primera vez había sentido la “felicidad”, y es que no era el motivo su división en su corazón, porque lamentablemente sabía que uno iba a sufrir ya que un amor no puede estar compuesto por tres… deseaba simplemente regresar el tiempo, y situarse en el lugar justo donde su vida se desurco, por una mala elección, que terminaría hiriendo no solo a dos seres maravillosos, sino que a su propio ser.

¿Cómo lograr el estado pleno de la felicidad?, cada día se lo preguntaba, y empezó a llenar su vacío con viajes, los cuales con el paso del tiempo olvidaba, eran los viajes que le ayudarían a poner en orden sus ideas, pero más que orden cada vez estaban más desordenadas… y se sentaba en el banco de plaza principal del pueblo y se decía “como cambia la vida, como terminan los ciclos, que cruel es el tiempo, yo quiero revivir lo imposible, revivir un pasado que ya fue, que sucedió y allí quedo, sus recuerdos, de los cuales no podes vivir, y sentís la necesidad de querer volver a sentir en la sangre la vitalidad de la juventud”…
Ya no volverán esos tiempos no volverán, y las agujas del reloj quedaran clavadas en esa fecha, en esa hora y en ese lugar, el cual solo podemos visitar por medio de nuestra mente, y allí imaginar y tratar de cambiar o hacer lo que deberíamos haber hecho.

Pero la vida pasa, las experiencias pasan, las enseñanzas quedan… y ella se sentó en otro banco de la plaza principal y mirando fijamente la iglesia se dijo…”todo cambia, si pudiera volver el tiempo atrás y volver a sentir como una vez lo hice…”

Fue allí donde los arboles cambiaron su color, los bancos su lugar y la gente su rostro y ella quedo en medio de su deseo de volver el tiempo atrás, y rio… pero después solo se dio cuenta que fue un recuerdo, esos recuerdos que te mantienen vivo, y no te dejan morir…porque a pesar de no haber encontrado la felicidad, sabía que cerrando los ojos podía volver el tiempo atrás.